Título de la obra


Nota importante

¡La villana está afónica

Cuento musical para teatro

Este cuento musical, para mí, ha sido una forma de hablar de música mediante una obra de teatro. Compositivamente, nace del deseo de crear una historia nueva, desde cero, para así tener cierto control sobre sus diferentes partes durante su proceso de creación, el cual empezó con todo lo relativo a la prosa; fue necesario dotarlo de una estructura y una actitud en su forma de expresarse donde se sintiera orgánico introducir canciones que, como suele ser habitual en obras escénicas, no avanzan la historia sino que describen estados de ánimo. Escribir, en cierta forma, ya es componer, aunque no se introduzca ninguna nota: es, a mi modo de ver, organizar un mundo al que no le es ajeno la esencia musical.

Respecto al mensaje de la obra teatral, trata del descubrimiento personal de la música y cuánto significa para quien la descubre. El narrador no hace lo que debería hacer y el personaje principal no es quien debería ser; sin embargo, creo que ambos hacen un buen trabajo, y la protagonista, la Reina Blanca, aprende en el camino.

La obra cuenta también el valor del silencio, tan importante en la música y, cada vez más, en la vida cotidiana.

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Espero que disfrutéis de la obra.

Daniel Cánovas Lozano

PERSONAJES

NARRADOR. Suele relatar las aventuras de don Fernando y su séquito de caballeros, pero en esta historia se pone del lado de la reina Blanca, la villana.

REINA BLANCA. Una villana que se ha vuelto afónica y no lo está pasando nada bien con su situación. El narrador va a cambiar el rumbo de su historia.

HÉROE FERNANDO. En circunstancias normales sería el héroe protagonista de esta historia, pero con el abandono del narrador de su lado ha de hacer un gran esfuerzo, tanto él como su séquito, para recuperar su estatus.

CORO DE CRIADOS. Entre ellos:
CRIADA – CRIADA TRADUCTORA – CRIADA EX-TRADUCTORA. Una criada que, excepcionalmente, entiende el lenguaje gestual de su reina y la ayuda a comunicarse en su difícil situación.
CRIADO 1.
CRIADO 2.

CORO DE CABALLEROS. Entre ellos:
CABALLERO 1 – CABALLERO NARRADOR. Por idea del CABALLERO 4, este caballero se atavía con la misma vestimenta que utiliza el NARRADOR y trata, aunque de forma más inexperta y nerviosa, de relatar los acontecimientos que le pasan a su grupo.
CABALLERO 2.
CABALLERO 3.
CABALLERO 4 – CABALLERO TRADUCTOR – CABALLERO EX-TRADUCTOR. En una situación de normalidad no destacaría, pero debido a que la historia tiene puesta su atención en otro lugar, se convierte en un prominente caballero del séquito de don Fernando, más que dispuesto a ayudar a su señor y a sus compañeros.
CABALLERO NUEVO.
CABALLERO CON SACO 1.
CABALLERO CON SACO 2.

MENSAJERO.

NOTA:

Texto y música: © Daniel Cánovas Lozano
Ilustración portada: © Charo Cánovas Séiquer
Queda totalmente prohibida la reproducción de cualquier parte o extracto de esta obra sin la previa autorización de los propietarios del copyright.

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¡La villana está afónica!

ACTO ÚNICO

Escena 1

Escena 2

Escena 3

Escena 4

Escena 5

Escena 6

ESCENA 1

HÉROE FERNANDO, CABALLERO 1, CABALLERO 2, CABALLERO 3, CABALLERO 4, MENSAJERO, CABALLERO CON SACO 1, CABALLERO CON SACO 2, NARRADOR.

La escena se desarrolla en una pradera cercana al castillo de la REINA BLANCA.

(El HÉROE FERNANDO y un séquito de cuatro de sus CABALLEROS entran en escena cantando una alegre canción aventurera.)

Canción 1. La llegada del viaje

Venimos de reinos lejanos     En 0:29.
De repente     En 1:48.

TODOS.–

Venimos de reinos lejanos,
lejanos.
Con una misión entre manos.
Pero si estamos llegando...
eso es que ya la acabamos.

TODOS, MENOS EL HÉROE FERNANDO.–

Estábamos
todos tranquilos
de práctica
con la espada:

TODOS.–

Zas, zas, zas. Ha, ha. Haaa-¡ya!
Con la espada.

TODOS, MENOS EL HÉROE FERNANDO.–

De repente
un comunicado
que decía así:

(Entra un MENSAJERO en escena, que es parte del acontecimiento pasado que están cantando; gesticula en cada uno de los próximos seis versos antes de abandonar el escenario, y los canta junto al CORO DE CABALLEROS.)

CORO DE CABALLEROS Y MENSAJERO.–

Tú, tú, tú,
y tú también,
tenéis tarea.
La misión
hay que cumplir.
Idos de aquí ya.

(El MENSAJERO se marcha.)

TODOS, MENOS EL HÉROE FERNANDO.–

Llegamos a reinos lejanos
siguiendo al gran don Fernando.

TODOS.–

Nos dijo: «Tranquilos, amigos,
en esta misión no hay peligro.»

(Diálogo breve durante el silencio entre la sección musical acabada y la siguiente.)

CABALLERO 1.– ¿Qué tenemos que hacer?

HÉROE FERNANDO.– Tenemos que ir al reino de Camelot, a... (Mira su cuadernillo.) comprar tapones para los oídos.

CABALLEROS, MENOS HÉROE FERNANDO.– ¡Oh! ¡Qué fácil!

(Tras lo cual, al continuar la canción, entran dos miembros más del séquito, CABALLERO CON SACO 1 y CABALLERO CON SACO 2, cargando sacos: son las compras que han hecho en Camelot. La canción continúa junto con la música.)

TODOS.–

Venimos de reinos lejanos,
lejanos.
Con una misión entre manos.
Pero si estamos llegando...
eso es que ya la acabamos.

Fin de la Canción 1

(Tras acabar la canción, llega de repente el MENSAJERO, con cara de agitación.)

MENSAJERO.– Traigo una noticia que está sacudiendo a todos los reinos. ¡La villana está afónica!

(Al escuchar esto y procesar la noticia, se empiezan a reír todos salvo el CABALLERO 1. El HÉROE, FERNANDO, habla.)

HÉROE FERNANDO (Aguantándose la risa.).– ¿La villana? ¿La reina? ¿La Reina de los Ruidos está afónica y no puede hablar? Eso es muy, muy gracioso.

CABALLERO 1.– Pero don Fernando, no debería reírse. Aunque sea la villana, reírse del mal ajeno no es nada, nada elegante ni heroico.

HÉROE FERNANDO.– Bueno, no te digo que no, pero...

CABALLERO 2 (Mirando los sacos y con pose pensativa.).– Hmm, imagino que ahora todos estos tapones que hemos comprado en Camelot no van a servir de mucho. Si está afónica...

CABALLERO 3 (Señalando con la palma de su mano al HÉROE FERNANDO.).– Esto es un palo muy grande para Fernando el Silenciador.

HÉROE FERNANDO y CABALLEROS, SALVO EL 3 (Asintiendo con murmullos.).– Sí. Desde luego. No lo había pensado.

MENSAJERO.– Lamento interrumpir, pero esa noticia no es la única. Hay otra quizá aún peor.

HÉROE FERNANDO.– ¿De qué se trata?

MENSAJERO.– Resulta que al narrador, es decir, esa misteriosa persona que cuenta todo lo que os pasa, le ha dado tanta pena lo que ha pasado con la Reina Blanca y su afonía... ¡que se ha puesto de su lado!

TODOS LOS CABALLEROS.– ¡No puede ser!

HÉROE FERNANDO.– No puede ser. El narrador siempre cuenta cómo ganamos al final de todas nuestras aventuras. Si él cuenta la historia de la villana, eso significa que...

MENSAJERO.– ...¿que podría ganar?

HÉROE FERNANDO.– No lo sé, ¡no lo sé! Esto es una situación extraña y preocupante. Camaradas, reunámonos todos ahí atrás y pongámonos seriamente a pensar. De hecho, id empezando ya. Hay que tomar una decisión sobre lo que hacer, con o sin narrador.

TODOS LOS CABALLEROS.– ¡A sus órdenes, don Fernando!

HÉROE FERNANDO (Acercando su mano a la barbilla en pose pensativa.).– Es una pena, la verdad. El narrador... Ese personaje tan particular. Es como nuestro amuleto de la suerte: cada vez que cuenta todo lo que nos pasa, todo acaba bien. He de hacer todo cuanto esté en mi mano por recuperarlo.

(Los caballeros y su líder dan vueltas en círculos con poses pensativas y se van alejando poco a poco del escenario. Mientras se alejan, entran criados de la REINA BLANCA a cambiar unas decoraciones por otras, transformando el escenario en la Cámara de la Reina. Los criados hacen esto porque su trabajo es limpiar, pero esta tarea es extendida hacia la manipulación de los propios decorados, sustituyéndolos por los correspondientes del mencionado nuevo escenario. Esto ayuda a elaborar la transición hacia la siguiente escena de una forma natural y entretenida visualmente. Es durante el momento de este recurso de transición donde interviene, presentándose, el NARRADOR. Primero como voz de fondo, pero aproximándose físicamente a escena cuando los criados están acabando de retirar y sustituir unos elementos por otros.)

NARRADOR.– Ah, los fieles sirvientes de la reina Blanca. Son tan buenos en su trabajo que incluso podemos contar con ellos para cambiar de un lugar a otro. ¡Qué bien limpian, ordenan y cambian las cosas de sitio! Fuera arbustos, ¡hola muebles! Ah... (Mira al público.) ¡Oh, me presento! Soy el narrador. Habéis escuchado sobre lo que he estado haciendo últimamente, ¿no? ¡No me miréis mal! Yo solo me dejo llevar, y esta vez me he dejado llevar por un sentimiento de pena. Y también... intuición. Intuición por una historia digna de un narrador como yo. Vamos a descubrir juntos a esta reina llamada Blanca para descubrir qué nos tiene reservado.

(Los criados han terminado con la modificación de atrezzo y ahora el escenario es otro. Se mantienen a la espera. Una espera breve.)

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ESCENA 2

NARRADOR, CRIADA –CRIADA TRADUCTORA, CORO DE CRIADOS (entre ellos, CRIADO 1 y CRIADO 2), REINA BLANCA.

La escena se desarrolla en la cámara de la REINA BLANCA.

(La REINA BLANCA aparece ante sus criados, tratando de darles voces, ordenarles cosas, sin éxito. El NARRADOR, en escena, describe la situación.)

NARRADOR.– Blanca, la Reina de los Ruidos no era aún consciente de su situación. Era llamada así, Reina de los Ruidos, porque era la más ruidosa del reino más ruidoso del continente. Un reino que llamaba la atención por todas las malas razones.

(Los súbditos abandonan uno a uno y dejan a la reina sola y sin voz. Todos, menos uno, una CRIADA. Aunque se queda en silencio y sin saber qué hacer, por el momento.)

NARRADOR.– Era normal que Blanca, esta villana, estuviera tan enfadada. Había hecho planes malvados gracias a los cuales ella y los habitantes de todos sus dominios serían capaces de hacer más ruido que nunca. Habían comprado cacerolas, matasuegras, silbatos, petardos... Cualquier cosa que hiciera mucho ruido, iba a ser usada para hacerlo.
Pero, como se había quedado sin voz, y con lo que le gustaba dar órdenes a gritos, el plan no podía hacerse. Agradeced, querida audiencia, no estar presenciando a Blanca cuando se pone como una bestia.

(La REINA BLANCA mira al público y hace gestos agresivos.)

NARRADOR.– Entonces, ¿qué le quedaba a esta reina? Había pasado un día y su problema no se había solucionado. Empezaba a creer que su falta de voz iba a perdurar para siempre.

(La CRIADA presente se vuelve pensativa y habla.)

CRIADA.– Yo. Quedo yo.

NARRADOR.– Bueno, efectivamente, una criada de la reina, solidaria de corazón, se había quedado a su lado para cualquier cosa que necesitara, siendo la primera evitar su soledad. Sin embargo, por su situación...

(La REINA BLANCA se yergue, y empieza a dar vueltas sobre sí misma, pensativa.)

NARRADOR (Prosiguiendo.).– ...la reina se sentía muy desdichada cuando oía a alguien hablar. (Murmurando.) Y yo, la verdad, me estoy pasando un poco... (Voz normal.) ¡EJEM! Pero, negándose a seguir sintiéndose desdichada, decidió actuar. Mediante un espectacular lenguaje de signos llamó a su súbdito...

(La REINA BLANCA da un par de palmadas al aire como quien llama a un camarero. La CRIADA acude.)

NARRADOR (Prosiguiendo.).– ...y le dijo lo que quería.

(La REINA BLANCA, frente a su súbdita, se señala a sí misma.)

CRIADA (Desde ahora CRIADA TRADUCTORA.).– «Yo...»

(Alza los brazos y los agita.)

CRIADA TRADUCTORA.– «...quiero...»

(Da media vuelta.)

CRIADA TRADUCTORA.– «...un cambio.»

Canción 2. Quiero un cambio

¡Pi-pi! ¡Pi-pi!     En 0:39.
Me duele la garganta.     En 0:57.

(Canta CRIADA TRADUCTORA, mientras la REINA BLANCA gesticula.)

Me duele la garganta.
Me duelen los oídos.
No quiero ser una villana
que haga tanto ruido.


Seguro que lo entiendes,
seguro que lo captas.
El narrador tiene elegancia
para hablar conmigo.

CORO DE CRIADOS (entrando por un lateral).–

Su carácter especial...
Un narrador... ¡total!

(El CORO DE CRIADOS se queda en escena.)

CRIADA TRADUCTORA.–

Si recupero el habla
me pondré a pegar gritos.
¡Y no tengo control del habla
y grito como un pito!

TODOS.–

¡Pi-pi! ¡Pi-pi!
¡Pi-pi-pi! Pi-ri-ri-ri ¡pi-pi!
Pi-ri-ri-ri-pi-pi-pa-pi-pe-po-pa.
¡Pi-Pi! ¡Pi-pi!

(Momento instrumental.)

CORO DE CRIADOS.–

¡Pi! Pi-ro-ri-ro-ra.

CRIADA TRADUCTORA.–

Me duele la garganta.

CORO DE CRIADOS.–

Pi-pi-pi-pi-pi-pi-pi.

CRIADA TRADUCTORA.–

Me duelen los oídos.

CORO DE CRIADOS.–

Pi-pi-pi-pi-pi-pi-pi.

CRIADA TRADUCTORA.–

No quiero ser una villana
que haga tanto ruido.

CORO DE CRIADOS.–

¡Pi!

CRIADA TRADUCTORA.–

Seguro que lo entiendes.
Seguro que lo captas...
Pero, si no lo entiendes,
entonces te lo repito.

(Breve interrupción dialogada.)

NARRADOR.– ¡Nooo, no hará falta que me lo repitas!

CRIADA TRADUCTORA (traduciendo a la REINA BLANCA).– ¿Y el final?

NARRADOR.– ¡Ah! Eso sí.

(Final instrumental.)

Fin de la Canción 2

(Tras la canción, el CORO DE CRIADOS va retirándose. La REINA BLANCA continúa con signos una frase más y la CRIADA TRADUCTORA la enuncia al completo ante el narrador.)

CRIADA TRADUCTORA.– La reina solicita que cuentes una historia en la que, pese al problema que tiene, termine ganando.

NARRADOR.– La reina Blanca, con la ayuda de su súbdito, me hizo una petición a la que, por desgracia, no podía acceder. Y ella sabía muy bien por qué: porque era una villana. Una villana muy ruidosa. Si ganaba, iba a ser malo para todos los demás y para sus pobres oídos...
Sin embargo, Blanca quería un cambio y yo se lo podía dar.
    (La REINA BLANCA se sobresalta y lo mira.)
Estaba dispuesto a contar un relato sobre ella en el que al final...
     (La REINA BLANCA se acerca al narrador.)
...ella...
     (Se le acerca un poco más.)
...recupera...
     (Un poco más.)
...su voz.

(La REINA BLANCA se para en seco. Luego se acerca a su CRIADA TRADUCTORA y alza un brazo; lo baja y alza el otro; lo baja y alza el otro; etc. Todo en rápida sucesión.)

CRIADA TRADUCTORA (Mirando al NARRADOR.).– Está contenta.

NARRADOR.– La reina Blanca estaba contenta con el rumbo que iba a darle a su historia. Sin embargo, había una condición muy importante que debía aceptar: sería una historia en la que tuviera que aprender una lección. ¿Sería Blanca una de esas villanas que no aprenden nada y diría que no? ¿O acaso podía cambiar para bien? ¿Qué decidiría?

(La CRIADA se acerca, preparada para traducir lo que sea que tuviera que traducir, pero la REINA BLANCA le hace un gesto para que se detenga. Inesperadamente, la REINA BLANCA habla, gastando toda su fuerza en decir estas palabras.)

REINA BLANCA (De una aparente claridad a la súbita agonía.).– Todo sea por mi vo...oh...ozz... ggghhh...

(La CRIADA TRADUCTORA le da inmediatamente un vaso de agua que había a mano. Llama con unas palmadas a unos criados para que acudan en su ayuda. Les da órdenes gestuales. Mientras el narrador se dispone a seguir hablando, varios de estos criados empiezan a modificar la parte derecha del escenario, transformándola poco a poco en la pradera del principio del cuento. Otros criados le traen una esterilla y un cojín de meditación. La REINA BLANCA y su cámara van quedando relegadas a la parte izquierda, y la pradera, a la derecha.)

NARRADOR.– Blanca sería una villana, pero ahora estaba demostrando actuar con la voluntad de una heroína. Su salud era muy importante, tanto para ella como para su reino. Sin embargo, esa no era la lección que aprender, aunque fuera también de gran importancia. La enseñanza prometida la iba a descubrir ella sola, y para hacerlo, iba a tener que pensar. La historia que le aguardaba no ocurriría en este mundo, sino en su mundo interior.

(La REINA BLANCA pide con un gesto a sus criados (menos los que aún siguen modificando el escenario de la parte derecha) que se retiren de sus aposentos. Va a meditar. Necesita soledad.)

Piensa, Blanca, piensa. Piensa, Blanca, piensa...

(La REINA BLANCA se va acomodando y posicionándose en una pose de meditación. Pausa ligera.)

NARRADOR (Susurrando.).– Y mientras trataba de concentrarse, cierto pensamiento se adentró en su mente: «¿Qué estarían haciendo el héroe don Fernando y sus caballeros?» «¿Se estarían riendo de mí, ahora que no tengo voz?» «¿O quizá estén de aventura?»

(Van entrando los caballeros del principio en escena, en la parte derecha del escenario (ya habilitado para ellos en forma de entorno de pradera). Ello supone una acción que no está sucediendo en el mismo espacio físico que la Cámara de la Reina, sino distanciado de ésta. Así quedará patente por el mero hecho de que no hay una interactuación directa entre ambos grupos de personajes. Sencillamente, los acontecimientos que van a suceder ahora son simultáneos, pero en espacios diferentes, izquierda y derecha.)

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ESCENA 3

CABALLEROS, HÉROE FERNANDO, REINA BLANCA, CABALLERO NUEVO, NARRADOR, CORO DE CRIADOS (entre ellos, CRIADO 1 y CRIADO 2), CRIADA TRADUCTORA.

Al comenzar la escena, a la derecha del escenario aparece la pradera, con el HÉROE FERNANDO y los CABALLEROS. En la parte izquierda del escenario, el NARRADOR y la REINA BLANCA se encuentran en la Cámara de la Reina.

HÉROE FERNANDO.– ¡Aahhhh! ¡Aahhhh!

(Llega un nuevo caballero, CABALLERO NUEVO.)

CABALLERO NUEVO.– Hola, perdón por llegar tarde.

TODOS LOS CABALLEROS (Sin hablar a la vez.).– Hola, hola...

HÉROE FERNANDO.– ¡Aahhhh! ¡Aahhhh!

CABALLERO NUEVO (Dirigiéndose al HÉROE FERNANDO.).– ¿Qué estáis haciendo?

HÉROE FERNANDO.– Estoy intentando gritar. ¡Aahhhh!

(Se le queda mirando.)

CABALLERO NUEVO.– ¿Quieres que te ayude?

HÉROE FERNANDO.– No. Esta es mi misión y la voy a hacer yo. Nadie más.

CABALLERO NUEVO.– Oh. ¿Qué misión es? Es que, como acabo de llegar...

CABALLERO 2.– ¿No está claro? ¡Está gritando para quedarse afónico! Y que así vuelva el narrador con nosotros.

CABALLERO NUEVO.– Oh, cierto, cierto. He oído los rumores.

CABALLERO 3.– Seguro que así lo separaremos de la reina: un héroe afónico es aún más triste que un villano afónico. Villana en este caso.

HÉROE FERNANDO.– ¡Aaahhhh!

CABALLERO 2 (Riéndose al principio, pero disimulando rápidamente mientras habla.).– Bueno, yo creo que su gracia tendría, la verdad.

CABALLERO 3.– ¡Ni punto de comparación!

CABALLERO NUEVO.– ¿De quién fue la idea?

HÉROE FERNANDO.– ¡Míaaahhhh! ¡Ahhhhh! Cof, cof (Tose.).

CABALLERO 3.– ¿Funciona?

HÉROE FERNANDO.– Sí, pero hay que ir poco a poco. En fin... voy a seguir.

(Se dispone a seguir gritando, pero es interrumpido por el CABALLERO 4, callado hasta el momento.)

CABALLERO 4.– Espere, espere un momento, don Fernando. Como los gritos son tan feos y hacen mucho ruido... ¿y si gritamos todos, pero cantando?

En la Cámara de la Reina.

NARRADOR.– Blanca, después de una buena reflexión, empezó a darse cuenta de lo que disfrutaba pensando.

En la pradera.

HÉROE FERNANDO.– ¿Con una canción?

CABALLERO 4.– Sí, con una canción.

En la Cámara de la Reina.

(El CORO DE CRIADOS empieza a formarse, silenciosamente, alrededor de la REINA BLANCA.)

NARRADOR.– Empezó a disfrutar tanto de su estado de concentración, que una agradable música estaba a punto de ser invocada para acomodar sus pensamientos en ella.

En la pradera.

HÉROE FERNANDO.– ¡Gran idea!

Canción 3. ¡Canción de la calma!

Blanca está hablando     En 2:19.
¡Ahhhh! ¡Eh, ah!     En 3:14.

(Canción «dividida», al igual que el escenario. El CORO DE CRIADOS canta en la Cámara de la Reina mientras que el CORO DE CABALLEROS lo hace en la pradera. Brevemente, antes del comienzo de la canción y durante el transcurso de ésta, la REINA BLANCA irá adoptando diferentes posturas de yoga mediante una planificada coreografía.)

CORO DE CRIADOS.–

Pensamiento en blanca,
pensamiento en blanco.
Blanca ha descubierto
disfrutar pensando.
OM... OM...

CORO DE CABALLEROS.–

¡Ahhhhhhhhh!

CORO DE CRIADOS.–

OM... OM...
Toda su cabeza
se está relajando.
Todas sus ideas
están respirando.

CORO DE CABALLEROS.–

¡Ahhhhhhhhh!

CORO DE CRIADOS.–

OM...

CORO DE CABALLEROS.–

¡Ahhhhhhhhh!

CORO DE CRIADOS.–

OM...

CORO DE CABALLEROS.–

(Con menor intensidad.)
¡Ah! (x4)

(Silencio súbito instrumental. El CORO DE CRIADOS gesticula para pedir silencio al público con un «tss» bajito, llevando el índice a los labios.)

CORO DE CRIADOS (En voz muy baja.)

Blanca está hablando
pero no la oímos:
es la voz del alma.
Es la voz de la calma.

(Momento instrumental sostenido de fondo, de colchón armónico (literalmente, ya que suena tan solo un pedal armónico) para un breve diálogo que sucede entre dos criados, CRIADO 1 y CRIADO 2, que se separan de los demás a observar a la REINA BLANCA más de cerca, en plena concentración.)

CRIADO 1.– Nunca imaginé a nuestra reina capaz de estar así de calmada.

CRIADO 2.– Sí. Desde luego, el silencio de Blanca vale por dos.

(Tras estas palabras, se retiran y vuelven al CORO DE CRIADOS.)

Alternativamente en la pradera y en la Cámara de la Reina.

CORO DE CABALLEROS.–

¡Ahhhh! ¡Eh, ah!
¡Ahhhh! ¡Ah, oh!
¡Ahhhh! ¡Eh, ah!
¡Ahhhh! ¡Gritar!

CORO DE CRIADOS.–

Hm...
¿Reina de los ruidos?
Queda en el olvido.
Reina de la calma.
Silencio de Blanca.
Silencio.
Blanca.

CORO DE CABALLEROS.–

¡Ahhhhhhhhhhh!

Fin de la Canción 3

(La canción acaba con el HÉROE FERNANDO extendiendo ese último «Ahhhh» de forma indefinida hasta que se queda sin voz, tal y como quería.)

CABALLERO 1.– ¡Se ha quedado sin voz, lo ha conseguido!

CABALLERO 2.– Rápido, que alguien se alegre por él.

CABALLERO NUEVO.– Yo mismo, ¡hurra, hurra!

(Se suman los demás.)

TODOS LOS CABALLEROS.– ¡Hurra, hurra!

(Acción de parte izquierda.)

CRIADA TRADUCTORA.– Enhorabuena, su majestad. Ha descubierto el silencio.

NARRADOR.– En efecto, era inaudito. La reina de los Ruidos había descubierto el silencio y la calma.
Y, ¿casualmente?, en ese mismo instante, Blanca había recuperado la voz. Pero, si había tan solo un momento en el que no debiera hablar, era ese. Tan solo, tan solo quería... asentir con felicidad a su querida criada, que la había ayudado a darle voz cuando más lo necesitaba. Después de este importante momento, ya habría tiempo de hablar. Ahora Blanca solo quería sentir felicidad.

(Durante la acción que prosigue a esta, que será protagonizada por los caballeros, el elenco de la parte izquierda actúa en silencio. Antes de abandonar la REINA BLANCA la escena, pide venir a otros criados para que recojan muebles, se los lleven, y dejar así espacio a los caballeros paulatinamente. Es decir, se aplica el mismo método de intercambio de atrezzo usado anteriormente dos veces por medio de los criados, sustrayendo muebles de la Cámara de la Reina y añadiendo elementos propios de la Pradera.)

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ESCENA 4

HÉROE FERNANDO, CABALLERO 2, CABALLERO NUEVO, CABALLERO 4 - CABALLERO TRADUCTOR, CABALLERO 3, CABALLERO 1 - CABALLERO NARRADOR, CORO DE CABALLEROS, CABALLERO NUEVO.

La escena transcurre en la pradera, que va ocupando la Cámara de la Reina al tiempo que los CRIADOS van retirando el atrezzo de la misma.

CABALLERO 2 (Dirigiéndose al CABALLERO NUEVO.).– Tú, que te hemos visto con muchas ganas. ¿Viajarías al palacio de la villana reina Blanca y le das la noticia a ella y al narrador de lo que acaba de pasar?

(El CABALLERO NUEVO va a contestar, pero el HÉROE FERNANDO intercede haciendo señas.)

CABALLERO NUEVO.– ¿Qué está diciendo? Su falta de voz me confunde.

CABALLERO 4 (Desde ahora CABALLERO TRADUCTOR.).– Yo lo traduciré, que lo conozco muy bien.
    (El HÉROE FERNANDO se señala. Su séquito está atento.)
«Yo...»
    (Señala a la parte izquierda del escenario, probablemente aún ocupada por el elenco de la REINA BLANCA, cuyos criados aún no han terminado de recoger.)
«...iré al castillo...»
    (Se vuelve a señalar.)
«...solo.» Aaah, no, don Fernando, usted no va a ir solo al castillo. Si va solo, ¿quién lo va a entender?
    (El HÉROE FERNANDO se lo piensa. Entonces asiente.)
Dice que tengo razón. Me alegro que lo reconozca, así que yo iré con él. (Mira al CABALLERO 1.) Oye, ven un momento. Si no te importa, ¿te importaría hacer de narrador para despedirnos? Por todo su esfuerzo... (Señalando al HÉROE FERNANDO.) ...se merece una gran despedida.

CABALLERO 1 (Emocionado. (Desde aquí, CABALLERO NARRADOR.).).– ¡Por supuesto!

(Se aleja un momento del escenario mientras los otros miembros del séquito lo esperan y vuelve con una indumentaria similar a la que lleva el otro NARRADOR.)

CABALLERO TRADUCTOR (Dirigiéndose al, o a los responsables de la música en directo.).– Y vosotros, los úsicos, ¿le dais un poco de marcha?

(Llegado este punto, los criados ya han debido de terminar de ordenar y cambiar elementos para trasladarnos, de nuevo, a la pradera.)

(La pradera ocupa ya todo el escenario.)

CABALLERO NARRADOR (Señalándose con aires de importancia.).– El narrador... ¡yo...! ¡estaba listo! Y como tal, he decidido que vamos todos... ¡a cantar!

Canción 4. La marcha del héroe

(El CABALLERO NARRADOR se encuentra un poco separado de los demás, debido a la cierta singularidad de su nuevo rol pero, igualmente, todos los CABALLEROS cantan junto a él.)

CORO DE CABALLEROS.–

El héroe se marcha al castillo
de Blanca: la reina y villana.
Y lo acompaña el traductor
para que no haya problemas.

(Momento dialogado.)

CABALLERO NUEVO.– Qué despedida más corta, ¿no?

CABALLERO 2.– Sí, a lo mejor le ha sabido a poco.

CABALLERO 3.– Pues... ya no se le ve. ¡Pero a lo mejor nos oye! ¡Hay que cantar de nuevo!

CABALLERO NARRADOR (mientras se acerca al resto enseñándoles un papel).– Preparaos, preparaos otra vez, que vamos a darle la despedida que se merece. Tengo aquí unos versos fenomenales.

(Vuelta a la canción.)

CORO DE CABALLEROS.–

Fernando, nos tienes muy contentos,
eres ágil y corpulento.
Sabemos que lo conseguirás:
traer al narrador de vuelta aquí.

(Momento dialogado.)

CABALLERO 3.– ¿Cómo que «ágil y corpulento»? ¿Estos versos son tuyos?

CABALLERO NARRADOR.– Pues... sí, la verdad.

CABALLERO 3.– Te falta alma de poeta, te lo digo en serio. A saber cómo le ha sentado esto a don Fernando.

CABALLERO 2.– Si es que nos ha oído...

(Silencio incómodo.)

CABALLERO NUEVO.– ¿Nos... disculpamos?

CABALLERO 3.– Sí. Nos oiga o no, es lo que debemos hacer.

(Vuelta a la canción.)

CORO DE CABALLEROS.–

La despedida fue muy corta. (x2)
Perdone que saliera así,
y ya nos vamos a ir de aquí.
(Se repiten los últimos dos versos.)
¡OLÉ!

Fin de la Canción 4

(Tras el fin de este segmento, los CABALLEROS se van con aires de prisa y disimulo, y el escenario queda vacío hasta que la REINA BLANCA entra en escena.)

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ESCENA 5

REINA BLANCA, NARRADOR, CRIADA EX-TRADUCTORA, CABALLERO TRADUCTOR, HÉROE FERNANDO.

La acción se desarrolla en la misma pradera.

REINA BLANCA.– ¡Hola! ¡Recuperé la voz! ¡He recuperado mi voz!
     (Reacción del público. Quizá aplausos. Si no hay reacción, continuar.)
Recuperé la voz, recuperé la voz... Sin embargo, ¡la historia no ha acabado! Aún falta contar lo más importante que aprendí. ¡La idea que tuve después de pensar y pensar y pensar...!

NARRADOR (Entrando en escena.).– ¿Qué idea habría tenido Blanca? ¿Acaso aprender la importancia del silencio y la tranquilidad no era suficiente lección para ella?

REINA BLANCA.– Lo cierto es que no, señor narrador.

NARRADOR (En voz baja y emocionado.).– Oh, qué educada era Blanca...

REINA BLANCA.– Yo era una reina muy ruidosa. Los ruidos... Los ruidos me gustaban mucho, ¡porque me recordaban a mi forma de ser! Y tooodo lo hablaba a gritos. Cuando di una orden para que trajeran a mis aposentos una cucharilla para el azúcar... me quedé muda, afónica, sin voz. Por pedir una cucharilla, a grito pelado, me quedé sin voz. Y al verme sin voz... ¡pensé que estaba todo perdido! La noticia de lo que había pasado empezó a extenderse por todo el mundo... pero por suerte, llegó también hasta él, el señor narrador, que vino a ayudarme.

NARRADOR (Emocionado.).– ¡Ay...!

REINA BLANCA.– Y me ayudó mucho. El resto de la historia ya lo conocéis.

CRIADA EX-TRADUCTORA (Entrando a escena.).– Todo eso es muy bonito, alteza. Pero, ¿podría contar de una vez qué idea tuvo después de pensar tanto? ¡Me estoy poniendo nerviosa!

REINA BLANCA.– ¡A ello me dispongo! Cuando estuve tranquila y pensativa, todo fue calma, calma... Pero por alguna razón, también escuché música. Y no sé por qué, algunos gritos. Pero vamos a quedarnos con la música, que es lo importante.

NARRADOR.– Blanca empezaba a pensar en los gritos como cosa del pasado.

REINA BLANCA.– Detrás de los gritos, detrás de los ruidos míos y de todo mi reino, se escondía la música.
Y no fue hasta que me quedé sin voz que aprendí a oírla. Soy de lo que no hay. O lo era, lo era...

NARRADOR.– Lo era, lo era...

CRIADA EX-TRADUCTORA.– Lo era, lo era...

REINA BLANCA.– Y la música... la música era algo mágico de escuchar. En ocasiones, y esto me sorprendió, ¡se callaba! Y luego continuaba. La música era sonido, pero también era silencio. Y quién sabe, (Hablando en voz cada vez más alta.) con esos gritos que también oía, a lo mejor la música... ¡también podía ser ruidosa!

NARRADOR.– Qué curiosa reflexión había aprendido Blanca. Y por otra parte, cómo le costaba aún dejar de alzar la voz. Sin duda, una vez fue la Reina de los Ruidos.

REINA BLANCA.– Pero, sobre todo, la música era una combinación de sonido y silencio. Y al darme cuenta de esto, descubrí qué es lo que tenía que hacer. Descubrí algo que tenía que ser enseñado. Tuve una idea, y una que voy a empezar hoy mismo: voy a convertirme en profesora de música. Hay un gran mensaje que transmitir con ella, tanto para la gente que vive de forma ruidosa o de forma silenciosa.

CRIADA EX-TRADUCTORA.– ¿Que su alteza quiere enseñar música? ¿Y quién va a ser vuestro alumno?

REINA BLANCA.– Hm, pueees...

(Se escuchan voces fuera de escena. Provienen del CABALLERO 4, ahora reconocido como CABALLERO TRADUCTOR.)

CABALLERO TRADUCTOR (De lejos, fuera de escena.).– Sinceramente, don Fernando, no entiendo lo de corpulento, pero eso de ágil... cien por cien. Es usted muy ágil y rápido. Tiene unos caballeros que lo conocen muy bien.
     (Súbitamente entra en escena, interrumpiendo el momento de la REINA BLANCA, junto con el HÉROE FERNANDO.)
Su villana majestad, sir Narrador, el héroe... ¡el héroe está afónico!

(Silencio incómodo.)

NARRADOR.– Como los caballeros estaban por un lado y nosotros por el nuestro, nunca se enteraron de la historia. Creo que esto es mi culpa, y... eh...

REINA BLANCA.– Un momento. (Casi gritando.) ¿Dices que está afónico?

CABALLERO TRADUCTOR.– Sí. Vaya, y veo que su ruidosa majestad no lo está.

REINA BLANCA.– Es que aprendí una valiosa lección. Entonces, si este héroe, Fernando, fuera un estudiante, sería de los callados, ¿no?

CABALLERO TRADUCTOR.– Eh, sí, sí, imagino que sí. Pero, ¿por qué pregunta...?

REINA BLANCA.– ¡Decidido! Me propuse que no solo aprendería una lección, sino que la enseñaría. Y no es solo como profesora, sino como reina, que me siento obligada a ello. Tú, mi estimado héroe, vas a ser mi estudiante y vas a aprender las lecciones que te voy a enseñar. Ah, y no te preocupes: ya no soy una villana.

NARRADOR.– El héroe don Fernando, sorprendido, se quedó mudo ante la situación.
     (Todos los personajes miran al NARRADOR con cara de «¿en serio?».)
Es decir, más mudo de lo que ya estaba.

(El HÉROE FERNANDO se moviliza y empieza a gesticular hacia su CABALLERO TRADUCTOR para comunicarse.)

CABALLERO TRADUCTOR (Tras gesto del HÉROE FERNANDO.).– «No...»
(Tras otro gesto.) «...tiene...»
(Tras otro gesto.) «...gracia. (El HÉROE FERNANDO lo mira fijamente, además de gesticular.) ¿No crees, mi estimado vasallo?»

(Pausa.)

REINA BLANCA (Al CABALLERO TRADUCTOR.).– Mi futuro alumno te preguntó que si tiene gracia.

CABALLERO TRADUCTOR.– ¿Eh? ¿Qué? Ah, no, no, ¡ninguna gracia!

REINA BLANCA.– Uy, qué despiste... Considera ser mi alumno también tú.

(El HÉROE FERNANDO prosigue con otro mensaje que el CABALLERO TRADUCTOR interpreta.)

CABALLERO TRADUCTOR (Tras gesto del HÉROE FERNANDO.).– «Me he quedado...»
(Tras otro gesto.) «...afónico...»
(Tras otro gesto.) «...para llamar la atención del narrador...»
(Tras otro gesto.) «...y que vuelva a contar...»
(Tras otro gesto.) «...mi historia.»
(Tras otro gesto.) «Y no me iré de...»
(Tras otro gesto.) «...aquí...»
(Tras otro gesto.) «...hasta que eso pase.»

(La CRIADA EX-TRADUCTORA mira al NARRADOR.)

CRIADA EX-TRADUCTORA.– Adelante, adelante, cuenta su historia.

NARRADOR.– Con mucho gusto.
     (El NARRADOR se aproxima junto al HÉROE FERNANDO.)
El héroe, conmovido por las palabras de la profesora Blanca, aceptó de buen gusto recibir clases de música de ella.
     (Nueva pausa incómoda. El HÉROE FERNANDO se queda con la boca abierta de incredulidad.)
Aparte de quedarse afónico y mudo, el héroe también estaba boquiabierto. No obstante, podía estar contento. Había triunfado en su misión y nuevamente el narrador, es decir, yo, estaba de su lado.

CABALLERO TRADUCTOR.– ¿En serio? ¿Lo estás?

NARRADOR.– Claro que sí que lo estoy, escucha: (Carraspea.) «El héroe don Fernando, con ayuda de su fiel vasallo, sacó fuerzas para volver a hablar.»

(El HÉROE FERNANDO hace señas una vez más.)

CABALLERO TRADUCTOR (Tras gesto del HÉROE FERNANDO.).– «Soy...»
(Tras otro gesto.) «...un...»
(Tras otro gesto.) «...héroe...»
(Tras otro gesto.) «...y aceptaré...»
(Tras otro gesto.) «...mi destino.»

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ESCENA 6

TODOS.

La escena comienza a desarrollarse en la pradera, que por acción de los CRIADOS se va a ir transformando en una clase de música.

Canción 5. La clase de música

Oh, mi reina,     En 2:08.
Mi reino es musical,     En 2:56.
La reina es profesora     En 4:09.

(Empieza una música a raíz de la cual todo el escenario, previamente casi vacío y con atrezzo de arbustos y árboles, empieza a transformarse en una clase de música. La CRIADA EX-TRADUCTORA se ausenta. Los primeros componentes de esta clase que se traen son una pizarra transportable y una silla de pala, pero poco a poco van apareciendo más elementos propios de una clase. La REINA BLANCA canta.)

REINA BLANCA.–

¡Oh, Fernando!
Estate atento,
pues mis lecciones son como un cuento.

¡Oh, mi alumno!
Escoge asiento.
Delante o detrás: da igual.
Mi voz es hermosa y te llegará.

Mas no te debes distraer,
a un cuento hay que atender.
La Reina de los Ruidos fui,
pero no te preocupes:
¡La música ha llegado a mí!

Las clases me hacen feliz
y enseñar a un aprendiz.
La blanca yo descubrí
y es algo que debo transmitir.

(Momento instrumental de fondo, durante el cual el NARRADOR describe la situación.)

(La REINA BLANCA, mientras habla el NARRADOR, dibuja un silencio de blanca en la pizarra nada más pronunciarse estas palabras. Solo que lo dibuja de una forma diferente a la que conocemos: en lugar del bloque negro sobre la tercera línea del pentagrama, dibuja una corona sobre dicha línea. Mientras el NARRADOR prosigue, la REINA BLANCA se lo piensa y corrige el símbolo, cambiándolo por un sombrero. Finalmente, lo dibuja exactamente de la forma en la que todo úsico lo conoce.)

NARRADOR.– Y así concluye la historia de Blanca, que una vez fue conocida como la Reina de los Ruidos. Blanca se convirtió en la primera profesora de música de su reino, cosa que hubiera resultado impensable en un reino conocido por el ruido que hacía. Pero, ¿sabéis qué hizo esta reluciente profesora?
Tras haber descubierto el silencio, la música, y la idea de enseñar, por encima de todo inventó algo. Inventó un silencio que no existía hasta ese momento. Y como lo había inventado ella, le puso su nombre: el silencio de Blanca.
Así que, aquí lo tenéis: esta es la historia, y siempre fue la historia de alguien que creó su propio silencio, y en más de un sentido. Una vez fue una reina malvada: una villana muy ruidosa que dejó su pasado atrás... para convertirse en una maravillosa profesora de música. ¡Estamos asistiendo a su primera lección! Y su primer alumno no es otro que el héroe don Fernando.

(Canta el CABALLERO TRADUCTOR mientras el HÉROE FERNANDO gesticula.)

CABALLERO TRADUCTOR.–

Oh, mi profe,

REINA BLANCA (Irrumpiendo.).– ¡Más alto!

CABALLERO TRADUCTOR (En voz más alta.).–

¡soy distraído!

REINA BLANCA (Volviendo a intervenir.).– ¿Cómo?

CABALLERO TRADUCTOR (Continuando la canción.).–

En mi cabeza hay
muchos ruidos.
(en voz baja, añade el siguiente verso)
Y no te quiero mirar muy mal...

REINA BLANCA.–

Pues escucha,
de esto entiendo:
a la música
le sientan bien los ruidos
y otros sonidos.

(Breve momento instrumental.)

REINA BLANCA.–

Mi reino es musical,
(Entra un alumno nuevo: CABALLERO 2.)
la clase es el templo real.
(Entran dos alumnos más: CRIADOS 1 y 2.)

(Se repiten los dos últimos versos. Tras el primer verso, entra en escena el CABALLERO NARRADOR y, tras el segundo, un criado más y el CABALLERO NUEVO.)

(Nuevo fragmento instrumental de fondo. Mientras suena, la REINA BLANCA pasa lista a la clase. Los nombres de los alumnos se corresponden con sus nombres reales de actores y actrices. Dirá todos los más relevantes, empezando por los roles principales. En este cuento musical, los nombres son inventados.)

REINA BLANCA.– Mateo Pascual Torres, que ha interpretado a don Fernando.

HÉROE FERNANDO.– ¡Presente! ¡Oh, he recuperado mi voz!

REINA BLANCA.– Mariano Báez, que ha interpretado al traductor de don Fernando.

CABALLERO EX-TRADUCTOR.– ¡Presente! (Al HÉROE FERNANDO.) Y enhorabuena, señor.

REINA BLANCA.– Marta Escrivá, que me ha ayudado a traducir todo lo que quería decirle al narrador.

CRIADA EX-TRADUCTORA.– ¡Presente!

REINA BLANCA.– Muchísimas gracias. Y perdona por hacer tanto ruido.

CRIADA EX-TRADUCTORA.– Ohh... No pasa nada. La música nos hará dejar eso atrás.

REINA BLANCA.– Daniel Villalobos, que ha sido nuestro narrador.

NARRADOR.– Y entonces el narrador dijo...

CABALLERO NARRADOR (Levantándose.).– ¡Presente!

CABALLERO 3 (Señalando al NARRADOR.).– ¡Pero si el narrador es él!

CABALLERO NARRADOR.– ¡Y yo también! Me nombrasteis narrador oficial.

CABALLERO 3.– Pero no es lo mismo, no es lo mismo...

REINA BLANCA.– ¡Dejad de discutir! ¡Los dos sois narradores!

CABALLERO NARRADOR y NARRADOR.– Vaale, señorita Blanca...

(Tras esto, dice más nombres de actores y actrices y sus personajes correspondientes, antes de que la parte instrumental vuelva a tomar una mayor relevancia sonora.)

ALGUNOS ALUMNOS.–

La reina es profesora
y esa es Blanca.

MÁS ALUMNOS.–

La reina de la música
es ella.

TODOS.–

¡La música es de todos
y os invito
a conocerla mejor!
(Todos en postura sencilla de yoga con los ojos cerrados.)
OM...
(Abren los ojos.)
¡Se acabó!

Fin de la Canción 5 y...

FIN

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